Nunca he puesto una columna de este ¿escritor?,Juan Manuel de Prada, escribe en ABC amen de algún otro medio de tendencias, y no de moda precisamente. Sus columnas pueden versar sobre las falacias de los “progres”. En este caso traigo una columna a este post, para ponerla de ejemplo de lo que alguien “bien intencionado” no debería hacer. Claro que si alguien lo que tiene es una mala leche de la de “Dios”, (he puesto Dios, ¿le parecerá bien al susodicho?), y lo que quiere hacer es afirmar que el que ve pornografía, es como el que consume drogas y que de ver una excena sexual corriente, se pasa a bestialismo o zofilia, pasando por fases intermedias, para finalmente ser un pederasta…., pues claramente esta es su columna, si señor, con dos cojones, aunque suene mal.
Espero que al que le gusten los programas de cocina no le pase lo mismo, que uno un día se encuentra cocinando un pulpo y al siguiente ya se sabe, hay un señor con bigote y unas zanahorias en un perolo.
Aqui está la columna:

ABC

SE nos dice que la razón por la que en Estados Unidos florecen tantos asesinos en serie es porque en ese país hay libre acceso a las armas, porque las armas se han convertido en una mercancía que cualquiera puede adquirir en la tienda de la esquina. Naturalmente, para que alguien se ponga a pegar tiros con el arma que ha podido comprar en la tienda de la esquina es necesario que medie la psicopatía; pero parece evidente que, si el psicópata no pudiera comprar el arma, tendría mucho más complicado ejecutar su demencial designio de muerte. Esto es algo comúnmente aceptado por los progres bienpensantes; y, por una vez, estoy dispuesto a darles la razón. Sin embargo, lo que se acepta para los psicópatas que se ponen a pegar tiros no se acepta para los psicópatas que se ponen a perpetrar aberraciones sexuales. Y, en el Matrix progre, se nos oculta que el psicópata sexual, como el asesino en serie, actúa porque se le facilita el estímulo. Hemos de aceptar que el psicópata que se pone a pegar tiros es tan habitual en Estados Unidos porque cuenta con el estímulo del libre acceso a las armas; en cambio, si te atreves a proponer que la proliferación de psicópatas sexuales en las sociedades occidentales tiene una relación directa con la hipersexualización que sufrimos, de inmediato te conviertes en un reaccionario.
Esta hipersexualización o sensualismo desatado que se ha impuesto como rasgo predominante de nuestra época se nos vende como una conquista de la libertad. También se nos dice que la sexualidad humana es benéfica, que nada hay de malo en someterla a constantes estímulos. Pero lo cierto es que la sexualidad humana es como el agua: benéfica cuando se encauza y contiene; cuando los cauces se desbordan y se rompen los diques, el agua se convierte en una fuerza destructora. Una sexualidad desatada como la que nos propone nuestra época destruye nuestra humanidad, convirtiéndonos en gurruños de aburrida carne que no anhelan otra cosa sino la satisfacción de sus apetitos, cerdos satisfechos que hozan en la pocilga de sus instintos. Pero el instinto humano, a diferencia del instinto animal, no se satisface con la repetición; la sexualidad humana, a diferencia de la animal, es infinitamente imaginativa. Y un hombre entregado al sensualismo desatado es como un vagón sin frenos que arrojamos pendiente abajo: no importa que en esa pendiente hayamos colocado previamente unos raíles; a medida que va tomando velocidad, el vagón acaba desencarrilando. El hombre hipersexualizado necesita constantemente nuevos estímulos, necesita idear variantes imaginativas que traigan un poco de novedad a su hastío. Y, así, el consumidor de pornografía se cansa pronto de ver películas en las que un señor y una señora follan por el conducto reglamentario: pronto necesitará que el señor y la señora inspeccionen otros conductos; y más pronto aún necesitará que la señora se deje inspeccionar los conductos por un perro, o que el señor inspeccione los conductos de una niña. Esto lo sabemos; pero el Matrix progre ha logrado que finjamos no saberlo.
No hay mes en que la Guardia Civil no desactive una red de pederastas. Decenas o cientos de individuos son pillados cada mes traficando con imágenes y películas en las que los niños son sometidos a las más innombrables sevicias. ¿Hemos de creer que todos estos individuos padecen una tara genética, que nacieron con los cromosomas averiados? ¿A quién se pretende engañar? Esos individuos son personas que un día comenzaron a consumir pornografía en la que un señor y una señora follaban por el conducto reglamentario, lo que los convirtió en gurruños de aburrida carne; y que, para espantar el aburrimiento, empezaron a consumir pornografía que propusiera variantes más imaginativas o psicopáticas. En el Matrix progre nos dicen que la hipersexualización es buena, siempre que medie el «libre consentimiento de las partes»; esto es tan grotesco como decir que arrojar vagones sin frenos pendiente abajo es bueno, siempre que no desencarrilen. Mientras se fomente la hipersexualización tendremos pederastas a granel, del mismo modo que en Estados Unidos tendrán a granel asesinos en serie mientras les permitan comprar armas en la tienda de la esquina. Llamadme reaccionario, pero esta es la simple y escueta verdad.