Quizás sea verdad que el mundo y sus circunstancias sigan movimientos cíclicos, o quizás no, ahora bien lo que es cierto es que en estos días estamos asistiendo a una corriente involucionista de nuestos derechos.
En el fondo de toda esta cuestión vuelve a brillar con luz propia la “causa de la religión”
Ahora se enmascaran con otros adjetivos, pero son la misma cosa.
Volvemos con las técnicas duras contra el aborto, las amenazas veladas, y resoluciones legales insólitas, en las que se refuerzan el papel de los tribunales canónicos.

El futuro es nuestro. O atajamos con estás situaciones de raíz, o quizás estás situaciones acaben con nuestra capacidad para decidir.
El diálogo es imposible siempre que alguien mente algo tan “poderoso” como un ser supremo: no puedes negarlo, no puedes afirmarlo, en esencia si le dejamos espacio en la vida pública, en el estado, puesto que no admite crítica y según ellos su razón “moral” es incuestionable, nos acabará asfixiando.

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