Oporto es una ciudad sin pretensiones, introvertida y abiertamente comercial. La ciudad es fascinante, en gran parte gracias a la vida que se respira en ella. Su próspero centro comercial, rodeado por elegantes barrios y villas señoriales dispuestas junto a un centro de estrechas calles y viejos callejones, ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
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