No sé, igual soy yo que me estoy volviendo loco, pero a mí me parece que existen tres mundos diferentes, desconectados entre sí excepto por un rastro de sangre.

En uno viven nuestros representantes políticos chupasangres amantes del poder. En otro viven los periodistas de pacotilla sin sangre, que sacrifican la verdad para chupar de la teta del poder. Y el último, bañado en sangre, donde vive, o más bien muere, el resto de los mortales.

Lo digo por el nombramiento de Anthony Charles Lynton Blair, ex-primer ministro británico también conocido como “el caniche de Bush”, como nuestro Enviado Especial para Oriente Próximo.

El Caniche de Bush

Que el Cuarteto de Madrid – occidente, las sociedades civilizadas de este mundo – hayan elegido a este hombre deshonesto e inmoral, que tiene en sus manos la sangre de cientos de miles de hombres, mujeres y niños árabes; que hayan elegido a este individuo como nuestro enviado a Oriente Próximo habla a voces de la decadencia total de nuestras instituciones. Es como mandar a un pederasta a dirigir una guardería.

Ehud Olmert esta contentísimo claro, porque como buen caniche, Blair seguirá haciendo todo lo que Bush le diga; con la ventaja añadida de que, al contrario de Bush, por lo menos Blair sabe hablar.

Un caniche parlante, como él mismo admitió cuando en el verano del 2006 pidió permiso a Bush para ir a Oriente Próximo, para “preparar el camino” a Rice, ya que si va Rice, “ella debe tener éxito” mientras que él puede “solo hablar”. Bush le denegó el permiso.


O no hablar, como cuando, siguiendo la voz de su amo, se negó a llamar al alto el fuego cuando Israel bombardeó al Líbano en el verano del 2006, matando así a 1.500 civiles completamente inocentes, y destruyendo gran parte de la infraestructura del país.

Aunque casi es mejor que solo se dedique a hablar, porque ha fallado en absolutamente todas sus acciones en Oriente Próximo, todas han sido un fracaso – como la invasión de Irak, una guerra que ha costado 655.000 vidas; y contando…

Blair nunca, ni una sola vez, ha pedido disculpas por el infierno de Irak. Nunca. Este hombre, que fabricó evidencias falsas de “armas de destrucción masivas” como, entre otras, los famosos 45 minutos de su “dodgy dossier”, jamás ha pedido disculpas por lo que hizo en contra de nuestra voluntad, pero aun así, en nuestro nombre.

Se supone que Blair va a llevar la paz a Palestina; pero sin justicia no hay paz, y si hubiese justicia en este mundo, Blair estaría sentado en el banquillo de La Haya, respondiendo a la acusación de criminal de guerra por los desiertos de sangre en Irak.

El Tribunal de Núremberg, aquel tribunal de los vencedores sobre los vencidos, del bien sobre el mal, que llevo a los responsables de la Segunda Guerra Mundial a la justicia, dictaminó en su sentencia:

“Desencadenar una guerra de agresión no es solamente un crimen internacional: es el crimen internacional supremo y sólo difiere de los otros crímenes de guerra por el hecho de que los contiene todos”

Hace 60 años, los culpables de este crimen fueron ahorcados. Por lo visto, ahora son galardonados con la posición de nuestro Enviado Especial para la Paz en Oriente Próximo.

¿Pero quién se cree que Blair vaya a sembrar la paz en Palestina?

Pues claro, los sin sangre – porque los chupasangre no están interesados en la justicia, solo en la subyugación. Y mientras tanto seguirá hirviendo la sangre del único mundo que cuenta en realidad.