Falleras orientales. Holaaa Senyor Pirotècnic Pot Començar la Mascletà!

Esto es lo que dice la fallera mayor en la plaza del ayuntamiento para dar comienzo a la mascletá, una explosión de júbilo pirotécnico. A partir de ahí la luz, el color y el fuego… sobre todo el fuego, inundarán durante unos días las calles y plazas de la ciudad. Aunque, en realidad, las celebraciones se van sucediendo desde comienzos del mes.

A partir de las doce de la noche del día 15 de marzo, día que comienza oficialmente la plantà, se pueden contemplar todos los monumentos falleros por las calles y barrios.

Todos recorrimos el museo satírico en el que se convierte la ciudad, con el ruido de los petardos de fondo y un ligero olor a pólvora. En medio de todo este espectáculo se alzaba entre los árboles del cauce del Turia, la colosal estructura de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Veronica, Vanesa y Lorena en la Ciudad de las Artes y las Ciencias
Nada más llegar a Valencia te asombra la cantidad de gente que inunda sus calles por estas fechas. Pero cuando en realidad te enteras de dónde estás, es a las dos de la tarde, en la plaza del Ayuntamiento. Entre un mar de gente, el sonido de una serie de petardos (que van explotando con un determinado ritmo) se adueña de la ciudad y acaba finalizando con un estruendo espectacular, que te quita el aliento. La explosión de júbilo de más de 1000 personas que viene después, es realmente emocionante. Increíble, acabas de vivir la mascletá.

Paseamos por la Calle Sueca, iluminada y decorada como nunca habíamos visto. Y no quisimos perdernos la falla más alta hasta la fecha (30 m, un edificio de 10 plantas más o menos).
Guille y Vero dispuestos a no dejar nada

Todo esto gracias a la amabilidad de Lorena, en su papel de guía turístico. Por supuesto, probamos la paella valenciana y los buñuelos (típicos por estas fechas)

El 19 de marzo, todo acaba con la Cremá, donde los monumentos falleros arden y se convierte en cenizas; momento cumbre de la fiesta y a la vez el más triste porque marca el final de las Fallas.

Nada más dejar la ciudad comencé a soñar de nuevo con la celebración de las Fallas del año siguiente y a volver a oír aquello de:
Senyor Pirotècnic Pot Començar la Mascletà!