El mes pasado probamos la sorprendente comida tibetana en el restaurante Potala (que lleva el nombre del palacio más famoso del tibet) en Barcelona.
La cocina tibetana es «muy natural, sana y ligera», no es picante y no incorpora apenas elementos extremos. Basada en verduras y cereales, es prácticamente vegetariana, ya que incorpora muy poca alimentación animal «por respeto a la vida», siguiendo la filosofía budista. Aunque cada vez está más influenciada por la cocina china, de Nepal o de la India.
Nosotros probamos el Go-thang (sopa de tomate, huevo y cebolla) y Pokora (mezcla de verduras cocinadas en aceite). Pero lo mejor es degustar algunos platos combinados con Sha-momo (empanadillas de carne y verduras al vapor), shakara (deliciosas albóndigas fritas) arroz, salsa de tomate, curri de carne y pan tibetano.












