Según se puede leer en Escolar:

“Mientras estábamos jugando a los naipes y bebiendo un whisky, surgió la idea de ir a una casa iraquí, violar a una mujer y matar a su familia”

Paul Cortez, sargento del ejército de los Estados Unidos, uno de los militares acusados de violar a una niña de 14 años en Irak a la que después quemaron con queroseno para luego rematarla de un disparo con un AK-47.

Sí, también mataron a su familia: sus padres y su hermana de seis años.

Ahora dirán que es un hecho aislado. Aunque si juntamos diferentes hechos aislados: Abu Ghraib, Guantanamo, torturas diversas, vejaciones, daños colaterales…., ¿no se acaban convirtiendo en un gran hecho?.
Quizás es que no vieron Barrio Sésamo y no saben contar, aparte de que no saben nada de civismo y humanidad.
Si esa panda de “perros embrutecidos”, que llaman ejercito de los EEUU, son nuestros defensores de la libertad, prefiero sacar un mechero, quemarme a lo bonzo, y si aún vivo, arrancarme los pelos de los huevos que me queden con una pinza de depilar.
Creo que eso será menos doloroso que ver el comportamiento de estos individuos.