El fútbol es como la religión, en este caso como “la santísima trinidad” Padre, hijo y espíritu Santo.
Como el “Padre” es adorado en la mayor parte del mundo.
Como el “Hijo” se convierte mediante leyes absurdas en ¿el interés general?
Como “espíritu Santo” es un gran negocio adorado “por los pocos privilegiados” que se benefician de él.

Los nuevos conversos de la expresión futbolística tratan de demostrar que son los más acérrimos seguidores, y así poder convertir esta pasión en un gran negocio.
Denuncias de unos a otros de no ser capaz de hacer llegar el mensaje e intento de que el estado intervenga en beneficio del “interés general” para hacernos llegar a todos su palabra.

La religión y el fútbol tienen algo en común: ambos no son ni malos ni buenos. Los únicos que son malos son los hombres que los pervierten para aborregar a la sociedad y así llenar el bolsillo con nuestros dineros.

¿Y a qué viene todo esto? Pues por esta noticia aparecida en El Mundo:

Antena 3 y Telecinco han ofrecido su “disponibilidad” para hacerse cargo “de manera rotatoria” de la emisión “gratuita y en abierto de los partidos de interés general” del Mundial de Alemania. Las privadas han salido al paso de la polémica sobre la retransmisión del campeonato por parte de La Sexta y han negado que la cobertura de esta nueva cadena sea igual a la suya.
Las cadenas firman un comunicado conjunto que han decidido hacer público “ante la lógica inquietud y preocupación que está generando en la opinión pública la posibilidad de que el conjunto del público español no pueda ver el Mundial”. Esta decisión, dicen, responde al “riesgo evidente” de que el torneo “no pueda llegar a toda España”.