Ayer presentó el PP sus 4 millones de firmas para votar en contra del estatut catalán.
Como del estatut ya se ha hablado mucho y se ha dicho de todo, lo dejaremos por el momento. Lo que ahora nos ocupa es la “presentación-campaña” por llamarlo de alguna forma de las firmas. Razones por las que “a mi personalmente” me parece un poco, llamémoslo mamarrachada:
1ª- Independientemente de la opinión que te merezca el Estatut presentado por la Generalitat, o el que está ahora sobre la mesa (que no se parece más que en el nombre de estatut), lo que está claro es que no son la misma cosa. No diré si pienso que es mejor, peor o lo que sea, pero si es distinto. Entonces, si el estatut ha cambiado, ¿por qué no han modificado ni una coma a la hora de recoger las firmas?
2º- ¿Porqué no han tratado de recoger firmas de una forma que tuviera algo de validez legal? A través de Internet exigiendo una firma digital oficial y a pie de calle exigiendo DNI. Todos sabemos que si Spiderman firma es falso, pero ¿qué ocurre si una persona que se ha presentado a una oposición pública, donde sus datos están presentes, no ha firmado pero su nombre está? ¿Cómo verifican eso?
3º- ¿Por qué “los CONSTITUCIONALISTAS” niegan los procedimientos de la constitución en la reforma de un estatuto y piden referéndum en toda España cuando solo debe ser a nivel autonómico?
4º- ¿Por qué entonces a Zapatero le falta, según el PP, “educación democrática”, si no reconoce las firmas, que legalmente y según la constitución que tanto defienden no valen para nada?
Estos y otros misterios, tales como ¿por qué Espinete se ponía el pijama cuando siempre iba en pelotas?, se los presentaremos a Los destapadores de “agujeros” y no son fontaneros precisamente: son un tal Mújica que trabaja para El Mundo, y un tal Pino para Libertad Digital.












