En los comentarios del primer post de Keko (bienvenido!) tenemos un pequeño debate sobre la televisión. Yo opino que la televisión no representa los deseos de la gente. Sino todo lo contrario. Pero bueno, eso es lo que pienso yo. Me gustaría seguir debatiéndolo.

De un modo más general, mi argumento principal es que la televisión, y todos nuestro sistemas, institucionales o de gobierno, pueden ser cambiados por nosotros. Difícil, pero de ninguna manera imposible. El primer problema es que la gente se dé cuenta de ello. Dándose cuenta de ello, nos trae esperanza. Y con esperanza todo es posible.

Bueno, esta entrada la meto en “Lo que aprendo de lo que leo”, porque quiero introduciros a otro autor, esta vez a Howard Zinn, un historiador del pueblo. Tiene un libro que no he leído, pero que me gustaría leer, llamado “A Peoples´ History of the United States”. En España se llama “La Otra Historia de los EE.UU”

Aquí os he traducido un extracto de un articulo que escribió para ZNet que creo nos puede dar esperanza a todos.

Solo el correctivo de la perspectiva histórica puede iluminar nuestra oscuridad. Notar cuan frecuente en este siglo nos hemos sorprendido por el surgimiento abrupto de un movimiento popular, el repentino derrocamiento de una tiranía, la súbita reencarnación de una llama que pensábamos apagada. Estamos sorprendidos porque no hemos notado la silenciosa gesta de la indignación, de los primeros sonidos tenues de protesta, de los dispersos signos de resistencia, que, en el medio de nuestra desesperación, presagian la excitación del cambio. Los actos aislados comienzan a unirse, los impulsos individuales se funden en acciones organizadas, y un día, frecuentemente cuando la situación no puede parecer más irremediable, explota en escena…un Movimiento.

Estamos sorprendidos porque no vemos que debajo de la superficie del presenta siempre hay el material humano para el cambio: la indignación reprimida, el sentido común, la necesidad de una comunidad, el amor a los niños, la paciencia de esperar al momento adecuado para actuar, en concierto con otros. Estos son los elementos que saltan a la superficie cuando un Movimiento aparece en la historia.

La gente es práctica, quieren cambio pero se sienten impotentes, solos, no quieren ser la hierba que sobresale de las demás y es cortada. Esperan por un signo, de algún otro que dará el primer paso, o el segundo. Y hay gente intrépida que, en ciertos momentos de la historia, toman el riesgo, de que si dan el primer paso, los otros les seguirán lo suficientemente rápidos como para prevenir que sean cortados. Y si entendemos esto, quizás demos el primer paso.

Esto no es una fantasía. Así es como los cambios han ocurrido una y otra vez en el pasado, incluso en el paso reciente. Estamos tan abrumados por el presente, el torrente de fotos e historias que nos llueven cada día, ahogando esta historia, que no sorprende que perdamos la esperanza.

La historia esta llena de ejemplos donde gente, en contra de enormes probabilidades desfavorables, se han unido para luchar por la libertad y justicia; ganando – sin la frecuencia suficiente, por supuesto, pero lo suficiente como para sugerir que mucho más es posible.