Diarios de Memo Chancleta XII
ESCRITO POR Memo a las: 1:16 amFiled under: divagaciones freaks, Costa rica ;
Buenos Aires
La gran capital argentina, pero por sorprendente que parezca no de la provincia de Buenos Aires. La ciudad pertenece al distrito de Capital Federal y tiene gobierno propio, porque aquí no se dice ayuntamiento ni municipalidad, es el gobierno de la ciudad. Esto nos da la paradoja de que hay barrios que están fuera del distrito, que pertenecen a la provincia de Buenos Aires, cuya capital es La Plata.
Entre Buenos Aires y los suburbios hay unos 15 millones de habitantes, lo que la hacen, como ya sabeis, la tercera ciudad más grande de Sudamérica, después de Rio de Janeiro y Sao Paulo. Apróximadamente el 40% viven en los barrios, las zonas más pintorescas de la ciudad pero que conforman la imagen porteña, que un poco es la existente del país, puesto que en Buenos Aires habitan casi la mitad de los argentinos, aunque la mayoría reniegan del mal visto, estereotipo porteño.
Normal que está ciudad sea protagonista de multitud de tangos y literatura, elegante con una cultura “neo-europea”, según la Lonely Planet, o según el escritor bonaerense Jorge Luis Borges: “la ciudad es tan eterna como el agua y como el aire”. El centro parece Madrid y los barrios del norte evocan a la capital francesa, que precisamente fué Paris la ciudad a imitar. Estos barrios del norte son los ricos, diferenciándose claramente de los barrios obreros del sur, donde nació Maradona, pero cada uno de ellos con su propio encanto, que junto con el centro confieren esa especial sensación de la ciudad.
Durante estos días me he alojado en casa de mi amigo Diego, que vive en un pueblo/barrio del sur de la ciudad, a 20 km. del centro, que es casi la distancia de León a mi pueblo. El pobre trabajaba casi todo el día y claro por la noche me tenía que atender, asi que sus horas de sueño se han visto bastante reducidas esta semana. También están en Buenos Aires, Laureanne y su novio, la francesa que vivió en mi casa en Costa Rica, durante unos días, pero andaban liaos buscando trabajo y apartamento para quedarse un tiempo en el centro.
Así, que excepto algún tour nocturno andando o en coche, me he pateao la ciudad yo solito. El primer día no vi nada en especial porque me dediqué a buscar billete de vuelta a Centroamérica, paseé por todo el centro pero sin detenerme especialmente, excepto en la linea A del subte, es una maravilla, no se si será el metro usado originalmente, pero si que es antiguo, los asientos son bancos de madera y puedes ir al lado de la cabina del conductor, viendo por donde circula este particular transporte e incluso tiene alguna estación igual a como estaban en la época, con grandes azulejos en los que se pueden ver anuncios de productos ya extintos.
El día siguiente ya lo dedico a conocer el corazón de la ciudad porteña, su famosa Plaza de Mayo, donde residen algunos de los edificios y acontecimientos más importantes del país como el bombardeo del 55 por parte de los militares, donde murieron más de 300 personas, en el fallido asesinato de Perón y que desencadenaron en la quema de iglesias, por el apoyo de esta al intento de derrocamiento; los discursos de Evita o las típicas manifestaciones de las Madres de la Plaza de Mayo, que han cesado porque dicen que ya no está el enemigo en la Casa Rosada, hogar del gobierno argentino que se encuentra en esa misma plaza. También destaca la Catedral Metropolitana, pero más que por su construcción porque allí está el mausoleo del General San Martín, heroe de la Independencia argentina y de otros paises sudamericanos. Alrededor de esta zona nos encontramos algunas de las pirncipales calles como son la Avenida de Mayo, la primera en construirse en la remodelación estilo parisina; o la Avenida Corrientes, inmortalizada en cantidad de tangos y donde reside gran parte de la vida cultural porteña entre cafés, librerias, cines, teatros y pizzerias. Siguiendo por esta calle llegas al cruce con la Avenida de 9 Julio, la más ancha del mundo, donde se encuentra el símbolo de la ciudad (con permiso del futbol) el Obelisco, de 67 m, de altura.
Cerca de la Plaza de Mayo nos podemos topar con la comercial Calle Florida, que llega al nuevo, artificial y extremadamente turístico barrio de Puerto Madero, construido a partir de los antiguos diques que existían a orillas del Rio de la Plata, también el más ancho del mundo, con 240 km. en alguna zona. Por desgracia saqué tiempo para ver el partido del Madrid y el Arsenal, que olvidé por la noche tomando algo con los franceses y con el argentino que subí al Macchu Pichu, en una de las plazas con más ambiente nocturno de Buenos Aires, en el Barrio de San Telmo.
El miércoles me voy con los parisinos a los barrios del sur, los más conocidos de la ciudad. La colorida Boca, de influencia netamente italiana, con la famosa Bombonera (estadio del Boca Juniors, para los menos futboleros el equipo más importante de Argentina) y la Calle del Caminito, llena de artistas y rodeada de parrillas y parejas bailando tango para los turistas. En este barrio Maradona es un dios aún mayor que en el resto del país, está todo lleno de pintadas con su figura y su nombre, aparte de venderse todas las camisetas que lució en su carrera deportiva, por supuesto tuve que comprar una siguiendo con mi remodelación de vestuario.
En el sur también localizamos a los barrios más históricos de la ciudad Monserrat y San Telmo, unidos por la famosa Calle Defensa, llamada así en honor a los que resistían a las tropas británicas en las invasiones de 1806 y 1807, lanzándoles agua hirviendo desde las ventanas. Aquí podemos encontrar más edificaciones jesuíticas, que conforman la Manzana de las Luces, que tiene entre otras cosas la Iglesia más antigua de Buenos Aires o los restos de los pasadizos subterraneos que comunicaban determinadas zonas de la ciudad. El barrio de San Telmo, como ya dije, es reconocido por su ambiente, principalmente nocturno, con bares de tango, terrazas con actuaciones callejeras, tiendas de antigüedades, mercado y diversos museos.
Es hora de visitar los residenciales barrios del norte y cementerios, si ¿qué pasa?, cementerios, ¿es qué no se puede?, ¿o qué?. En el lujoso cementerio de la Recoleta, existen visitas guiadas ya que se encuentra una de las principales atracciones de Argentina, la tumba de Evita, siempre con flores y dedicatorias. Este barrio es conocido por la marcha que hay durante la noche, por sus parques y por sus elegantes edificios, al igual que el Retiro. Otra zona de esta parte de la ciudad es Palermo, que curiosamente tiene varias divisiones, aparte de las oficiales Palermo Viejo y Nuevo Palermo, como Palermo Hollywood o Palermo Sensible, que se define por si solo. En este barrio vivió Borges y pasó mucho tiempo Julio Cortazar, por eso tienen una calle y una plaza, respectivamente. El otro cementerio que visité es el de Chacarita, donde se encuentra una tumba aún más visitada que la de Evita, la de Carlos Gardel, “el cantante de de la sonrisa eterna”, “el morocho” y cientos de apodos más para el cantate popular más importante de todos los tiempo, declarado Patrimonio de la Humanidad (ya hasta personas, yo lo flipo con la UNESCO) y más que un dios en Argentina. En su nicho hay una estatua a tamaño real con su pose más típica, una mano en el bolsillo y la otra hacia adelante, donde le ponen cigarros entre los dedos, por su conocida afición. Esta tumba tiene aún más flores y dedicatorias que la de la carismática mujer del General Perón, cuya cuerpo también se encuentra en este mismo cementerio pero recibe menos visitas que el tanguero.
El viernes empezó siendo un día lamentable, me levanté a las 7 de la mañana para irme en buque a Uruguay y volver en el día, solo hay que atravesar el Rio de la Plata que son tres horas, hasta la linda ciudad de Colonia. Para empezar es hora punta en el tren, en el subte y en todos laos, os recuerdo que hablamos de una ciudad al menos tres veces más grande que Madrid y allí teniais a un tipo de León, acojonao enganchao a las barras de los tranportes. Llego a la terminal empapado, porque hacía un día de perros, y faltando cinco minutos para que salga el barco, con lo cual ya no venden pasajes, busco ir más tarde aunque salga más caro, pero ya no hay vuelta para ese día, asi que cambio de planes con un tiempo de mierda y agua hasta en las orejas a las 9 de la mañana. Desayuno en una de las cafeterías más antiguas y elegantes, el famosísimo café Tortoni, allí entre la alta sociedad, intelectuales y turistas, leyendo el País, con mi café y mis medias lunas. Voy a visitar el Teatro Colón, el más importante de la ciudad y ya no hay plazas en los tours, bueno vale. Pido cita para entrar la Casa Rosada y tengo que elegir la visita en inglés porque la otra me coincide con el tour de la Manzana de las Luces, del cual me tengo que salir sin acabar de verlo, para encima llegar cinco minutos tarde a la Casa de Gobierno y no pudiendo entrar ya. Viendo el panorama, me voy a la casa de Diego a descansar y oigo en las noticias que el buque que iba a coger por la mañana estuvo más de cinco horas varado en el rio, porque el puerto de Colonia estaba cerrado debido al mal tiempo, con el barco moviéndose para todos laos, la gente vomitando, los cristales rotos y todo cayéndose dentro del barco, al fin y al cabo tuve suerte. Esa noche me llevan Diego, su novia y una amiga a una de las archiconocidas milongas porteñas, donde todo el mundo baila tango, se dan clases e incluso hay alguna actuación en directo, yo ni lo intenté, aparte de porque ya no había clases, porque eso es difilísimo y como no sepas el resto de las parejas te empiezan a mirar mal cuando te chocas o les pisas.
El resto del fín de semana fué típico argentino, de compras en una localidad cercana a capital, Tigre, con fantásticos paisajes a los laos del rio del mismo nombre y un enorme mercado de artesanias. Por la noche me llevan a una fiesta en una casa, donde como es lógico no conozco a nadie y todos son mayores que yo, asi que con quien entablo amistad es con las botellas de vino teniendo un efecto muy gracioso en mi ese mismo día y no tanto a la mañana siguiente. Por suerte me encontraba con fuerzas para un famoso asado argentino, en casa de los padres de mi amigo, los argentinos cocinan las piezas de carne enteras y se van partiendo, es rarísimo que se acabe con las existencias, madre mía que bestialidad de comida, ahora todo riquísimo. Esa tarde disfruto del reconocido teatro porteño, viendo una representación de acrobatas y malabaristas en una antigua destileria. Para cerrar una cena San Telmo y a casa que al día siguiente salgo a las 7 de la mañana en avión.
En una semana no he podido conocer todo Buenos Aires, que tiene infinidad de museos que casi ni visité por mi escasa retentiva a estas alturas de viaje, una incrieble variedad gastronómica entre los que existen los tipicos bares españoles de ciudades grandes, donde se come de pie el plato típico del lugar o restaurantes con camareros que llevan allí cuarenta años y se sigue sirviendo lo mismo, sin obviar la fantástica comida italiana que algunos presumen de ser mejor que la original. En general es un ambiente español con ciertas particularidades que definen a los porteños y generalizando a los argentinos (aunque no les guste mucho a mis amigos), como su polaridad ya que según ellos o todo es blanco o es negro, son peronistas o radicales (partidos políticos), de boca o de river (equipos de futbol), les gusta la carne jugosa o cocida y así todo. Les encanta autodefinirse y exagerar, ya que como dije en otra crónica están muy orgullosos de su país pero a la vez son terriblemente críticos, lo que les hace muy graciosos. Son muy pasionales, demostrándose claramente en el futbol, en como valoran la amistad dándose besos y abrazos todo el mundo, incluidos los hombres entre sí, como los italianos, especialmente las parejas que son, como digo yo, muy pegajosas y están continuamente haciéndose mimos y cariños. Son tremendamente abiertos y hospitalarios, pero con un aire “chanta” como dicen ellos, geta para nosotros. Una de las mejores definiciones de los argentinos la hace el grupo La Bersuit Vergarabat, en su canción La argentinidad al palo, que viene a ser la argentinidad al máximo, donde dicen todas las cosas de las que presumen, siendo muchas de ellas verdad pero no todas y también hablan de las peores cosas que ha tenido, está muy bien, la recomiendo y al que no entienda algo de la misma me comprometo a explicárselo, en la medida de lo posible.
Definitivamente es un país muy especial, de los más grandes del mundo, con una Gran Capital, una gran mezcla de culturas y una sangrienta historia que hace que los argentinos sean de esta manera tan particular.
Besos y brasos desde un país sin ejército,
Memo. HE
pura vida maes!!
La calle más larga, el río más ancho, las minas más lindas del mundo,
el dulce de leche, el gran colectivo, alpargatas, soda y alfajores.
Las huellas digitales, las jeringas descartables, la birome,
la transfusión sanguinea, el 6 a 0 a Perú y muchas cosas más….…tanos, gallegos, judios, criollos, polacos, indios, negros, cabecitas,
pero con pedigree francés, somos de un lugar santo y profano a la vez,
mixtura de alta combustión……y no vengan con cuentos chinos, que el Che, Gardel o Maradona
son los number one, como también lo soy yo, y argentinos, gracias a Dios……del extasis a la agonía oscila nuestro historial,
podemos ser lo mejor o también lo peor, con la misma facilidad…
Bersuit Vergarabat












