Ayer fuimos testigos de la destrucción de la cúpula de la Mezquita Dorada en Samarra, Irak. Esta mezquita es un de los templos mas sagrados para los musulmanes shiíes.

Como siempre, para entender la importancia de este crimen, hay que mirar al pasado, en este caso a la historia de los shiíes.

El Shiísmo nació con la muerte del Imam Ali en el año 661. La palabra Shií viene de “shi at Ali” – los seguidores de Ali. El Imam Ali – Ali ibn Abi Talib – era el primo y yerno del Profeta Mahoma.

Los shiíes creen que con la muerte del Profeta en el 632, el Imam Ali debería haber sido nombrado el primer Califa – líder Islámico del Ummah, la comunidad del Islam. Sin embargo, la shura – un consejo de sabios de la comunidad islámica – nombro a Abu Bakr como el primer Califa. Según los shiíes, fue el mismo Mahoma quien dijo que el Imam Ali debería ser el Califa una vez que el Profeta falleciese. Así empezaron a germinarse las primeras semillas que mas tarde dividirían el mundo islámico.

Al Imam Ali le llego su turno en el 656, convirtiéndose en el cuarto Califa. 6 años más tarde fue apuñalado en la mezquita de Kufa, Irak. El Imam fue enterrado en la preciosa mezquita de Mashad Ali, en Najaf – la mezquita en la que se resguardaron los guerrilleros del clérigo Muqtada al-Sadr, la Guerrilla Mahdi, cuando se enfrentaron con los americanos en el verano del 2004.

El asesinato del Imam Ali fue lo que formalmente dividió el mundo islámico entre Shiíes y Suníes. Es interesante el notar que el Chiísmo nació de la muerte – de ahí que para los shiíes el martirio sea hasta un privilegio.

Otra diferencia fundamental entre los shiíes y los suníes es que los primeros reverencian a sus Imams; creen que un Imam es un ejemplo perfecto en todo. Para los suníes los Imams son simples clérigos y nada más. La palabra suní deriva de “sunna”, que quiere decir “la practica”.

El Imam Ali tuvo dos hijos que fueron también asesinados, Hassan y Hussein. Para los shiíes estos son el segundo y tercer Imams respectivamente. Estos están enterrados en diferentes mezquitas en Irak.

Para los shiíes hay 12 Imams. Varios de estos Imams están enterrados en Irak. En muchos sentidos, Irak es el centro intelectual y religioso del shiísmo. Todo esto hasta que apareció Saddam y físicamente silencio a todos. Najaf era el centro intelectual del Shiísmo, ahora lo es Qom en Irán.

Todos los Imams han muerto y están enterrados en diferentes partes de Irak. Todos excepto el doceavo, Muhammad al-Mahdi, que es el “Imam Oculto”, y para los Shiíes el Mahdi – persona considerada como el redentor de la humanidad que volverá a la tierra para salvarnos a todos. Tanto los Shiíes como los Suníes creen en el Mahdi, aunque los dos difieren en su identidad.

Los lugares mas sagrados para los shiíes en Irak son:

1. Najaf – donde esta la tumba del Imam Ali
2. Kerbala – donde esta la tumba de Hussein
3. Kazmimayn – donde están las tumbas de algunos Imams
4. Samarra – con las tumbas de los Imams 10 y 11, y el templo del Imam Oculto.

Por lo tanto la destrucción de esta mezquita ha de ser un crimen tanto para los shiíes, como para los suníes como para los no musulmanes. Una de las grandes mezquitas de una de las tres grandes religiones de nuestro mundo ha sido destruida. Sin duda esto es una perdida para toda la humanidad.

Ahora, los que planearon y ejecutaron este crimen saben muy bien a donde querían llegar: guerra civil en Irak. No sabemos quienes son los responsables, aunque lo más probable es que sean suníes wahabistas fanáticos y extremistas al estilo Al-Qaeda.

Nuestros medios de comunicación no paran de presentarnos el posible espectáculo de una guerra civil en Irak. Prácticamente como si quisiesen que pasase. Aunque a estas alturas más bien parece una profecía que se esta auto-cumpliendo.

Aunque Irak como país moderno - que no Mesopotamia - fue creado por los ingleses y franceses tras la derrota del Imperio Otomano al fin de la primera guerra mundial, Irak nunca ha vivido una guerra civil. La sociedad irakí no esta organizada por trazas religiosas. La sociedad irakí es una sociedad tribal. Esto queda bien explicado por la respuesta que un irakí dio a Robert Fisk cuando éste le pregunto sobre el tema:

¿Por qué vosotros y los americanos queréis que tengamos una guerra civil? Yo soy un suní casado con una mujer shií. ¿Quieres que mate a mi mujer?

Por lo tanto, es difícil pensar en una guerra civil en Irak, aunque los hechos acontecidos y sin duda por acontecer pueden y están cambiando la situación.

Lo que esta claro es que una guerra civil en Irak sería una tragedia acumulada sobre un numero innombrable de tragedias ya acontecidas, desde la ascensión de Saddam al poder, a la guerra de Irak-Irán, a la invasión de Kuwait, a la primera guerra del golfo, a la utilización de armas químicas (por Saddam y por nosotros), a nuestra utilización del uranio empobrecido, a las sanciones económicas equivalentes al genocidio, a la invasión y posterior ocupación de Irak.

Y es que ya me imagino lo que dirán los medios de comunicación y los políticos si estalla la guerra civil: que lo hemos intentado, que hemos intentado exportar nuestra cultura democrática y de derechos humanos, pero que estos árabes son seres incapaces de razonar, solo conocen el idioma de la fuerza y la violencia y a nosotros se nos ha acabado la paciencia. Si no quieren aceptar nuestra ayuda, nos vamos.

Y ala, como si no hubiese pasado nada. Nos volveremos a nuestros países. Pronunciaremos grandiosas frases adulándonos a nosotros mismos. Que buenos que somos que nos hemos ido al otro lado del mundo a llevarles libertad y democracia. Somos unos samaritanos. Pero estos árabes son genéticamente incapaces. Solo pueden ser gobernados por un hombre con una mano de acero - aquí nos presentan al nuevo dictador amigo. Hemos sacrificado dinero y vidas, y por Dios – cristiano, por supuesto – que esto no será en vano, este país nos tiene que pagar reparaciones por lo que hemos perdido al intentar ayudarlo.

Pues para contrarrestar este tipo de discurso maquiavélico quiero dejar dos cosas bien claras. No hay absolutamente ninguna duda de que la invasión de Irak constituye una guerra de agresión. Solo hay que ver la definición de un estado agresor en la Carta de las Naciones Unidas para llegar a esta conclusión nada controversial:

Invasión de sus fuerzas armadas, con o sin declaración de guerra, del territorio de otro Estado

Bien simple y sin ningún tipo de ambigüedad.

No puedo estresar la importancia que tiene el recordar que tal guerra es el crimen internacional por excelencia, peor que el genocidio, peor que todo. Según el derecho internacional:

Desencadenar una guerra de agresión no es solamente un crimen internacional: es el crimen internacional supremo y solo difiere de los otros crímenes de guerra por el hecho de que los contiene todos

Es decir que todos estos asesinatos, crímenes, torturas, violaciones, secuestros y masacres y la posible guerra civil, están contenidos en la invasión y ocupación, y por lo tanto son responsabilidad de EEUU e Inglaterra.

Hasta donde hemos llegado. Así de grave es la situación.