Argentina. Parte III

EL otro día se me olvidó contaros una curiosa anécdota, mientras cenabamos en esa peña que os decía, el grupo preguntaba de donde era la gente del público y una pareja que se sentó al lao nuestro, dijo de España, entonces los argentinos con los que estaba empezaron a vacilar que son de León, gallego que son de León y se da la vuelta la paisana y dice: “pués si que soy de León, maragata (persona oriunda de la Maragatería, Astorga y alrededores)”, cooooñooo!! que era de Tabuyos del Monte, o algo así, ya me parecía increible no haber encontrado a nadie de León, bueno miento una catalán me dijo que su madre era de cerca de La Bañeza, bueno nada, como decía una curiosa anécdota.

El caso es que os había dejado agarrando mi bus (porque en Argentina lo de coger un transporte público está mal visto), a las 2 de la mañana, destino San Miguel de Tucuman. Este colectivo tenía la mala costumbre de parar cada hora a recoger viajeros y encerder todas las luces, pués cuando ya estaba apunto de confesar mi participación en el suicidio de Kennedy, dejaron de hacerme efecto sus artimañas, pero fué entonces cunado subió al micro una estupenda, amable y aún más simpática señora, que decidió que la mejor manera de pedirme que quitara mi bolso para que quedara un asiento libre, era dejándolo caer encima de mis huevos. Justificado sobresalto por ese novedoso despertar, pero contengo mi ira y le digo a la doña: “señora podía haberme despertado en vez de tirarme el bolso”, a lo que me responde: “si, así te desperté”… ¿Qué se hace en estos casos?, porque un sopapo así del reves es poco, finalmente deje que el sueño apagara mi mala hostia, hasta nueva orden.

Para colmo llegamos al destino una hora antes, ¿qué se puede hacer a las 7 de la mañana de un jueves en Tucuman, Jose?. Nada, hice tiempo hasta que abríeron la oficina de turismo, porque mi guia no habla de esta ciudad y mi amiga tucumana tampoco me la vendió muy bien y hombre Jose, no es una maravilla de ciudad, hay que reconocerlo, pero tiene su encanto. Personalmente lo que más me gustó es que volví a sentirme en una capital latina (con esto me refiero a latinoamericana), con esas calles sin mucho orden, llenas de puestos y de gente caminando, era algo que no habia notado desde que estaba en Argentina, parecía otro continente. Además casi muero con el mercado del Norte chica, que bullicio, con lo que me gusta eso, di varias vueltas hasta asimilar toda la oferta gastronómica que tenían, que por cierto me tuve que decidir por Kafta y Kipe, ya me explicaras porque es de lo más común esta comida libanesa. Por supuesto que probé las magnificas empanadas tucumanas, que rivalizan en prestigio y calidad con las salteñas, había unas, sfrijas se llamaban, que son de carne con limón, tremendas. Otra cosa que tiene esta ciudad es que es donde se firmó la independencia de Argentina y donde se libró una de las batallas más importantes contra los realistas (hablo ya como parte revolucionaria), todo por culpa de Napoleón, que lo sepais, que se aprovecharon cuando invadió España para alzarse en las colonias.

Lo que si tenías razón, es sobre los mágnificos paisajes, de hecho se promociona a esta provincia como el “jardín de la República”, lo comprobé yendo en bus a la cascada del Rio Noque, en San Javier, que por cierto vaya mierda de cascada, con perdón, el lugar es precioso y el viaje también, pero vamos me la habián vendido tan bien, que cuando la vi…. En resumen, que no me disgustó Tucuman.

Esa misma noche tomé un colectivo para Córdoba, la segunda ciudad más grande de Argentina, reconocida por su hospitabilidad, la eleganciade su población (mayoritariamente descendientes de italianos) y por su continua competencia con la capital, destacando más por su conciencia cívica, aquí han transcurrido algunas de las más importantes manifestaciones en contra de la dictadura y de los gobiernos venideros. También los cordobeses son reconocidos por su especial acento, por ser unos de los más graciosos del país y por tener a las minas más lindas, esto no lo puedo corroborar, ahora si que digo que “hay unas jatas cojonudas“, para que está frase suene más soez hay que decirlo abriendo mucho la boca, llenando los carrillos de aire y alargando las últimas sílabas para que suene más leonés, y si ya se le añade una blasfemia, me siento como en el bar de mi pueblo un día después de fiesta. A ver, miralos a todos haciendo la prueba, si es que se os domina muy facilmente.

De todas maneras ya les digo yo que nada que ver con la Córdoba de España, lo único por el acento extraño, pero los más simpáticos y guapos estamos al norte, ¿no?, bueno dejosmolo en guapos y entre interrogantes, porque hay que ver lo desagradables que podemos llegar a ser en León, madre mia.

A ver que me desvio, tengo el día lúcido (o eso creo, que es aún peor). Córdoba es una lindísima ciudad colonial, con una manzana Jesuítica nombrada Patrimonio de la Humanidad, que tiene una iglesia, la Universidad y un colegio, todavía decorados como hace años que son una auténtica maravilla, aparte tiene algún museo muy recomendable y unos alrededores de sierra espectaculares. Como sobraba tiempo me fuí de casualidad al Valle Calamuchita, a la localidad de Alta Gracia y como dicen los argentinos “me mató“, que belleza. Resulta que esta ciudad también es Patrimonio de la Humanidad (que no me hago a la idea de los que puede haber por el mundo, no creo que nadie haya visto todos), gracias de nuevo a la labor jesuita. Cuando llegaron era una zona completamente rural, sin medios y entre otras cosas crearon un tajamar, como un dique para almacenar agua que ahora se encuentra en el centro de la ciudad y es una auténtica pasada. Actualmente, Alta Gracia, es donde se ha establecido la gente rica, parece una gran urbanización, pero muy bien estructurada y con un paisaje de postal. Pero también destaca por tener un monasterio de la época, un museo en la casa donde habitó Manuel de Falla (el más famoso compositor español, todos habeis oido alguna vez el Concierto de Aranjuez, aunque no lo sepais), al cual no llegué porque me quedé embobado en la casa donde vivió el Che cuando era joven, que también se ha convertido en un museo. La familia de Ernestito, se mudó a esta ciudad por los problemas de asma que tenía su hijo mayor, ya que Alta Gracia se caracteriza por un clima benévolo. En esta casa tienen fotos de la época, las cartas que escribió a sus amigos y familia, siendo ya un revolucionario, aparte de un video donde salen hablando su niñera y algunos conocidos, verdaderamente impresionante. Además suelen pasar por allí a hablar con la gente, lástima que no pille ninguno, aunque tampoco se lo que le hubiera dicho. También había cosas sobre sus viajes, que por cierto ya se ha publicado un libro sobre el segundo que hizo, en el que llegó a México, donde conoció a Fidel Castro, el escritor es su acompañante que reside en esta localidad. Fuí de pasada y me quedé más de cuatro horas en este paraje. Al volver a Córdoba me fuí a cenar en la zona de moda, llamada la Nueva Córdoba, para diferenciarlo del casco histórico. Llegué al restaurante y vi un plato que no había probado “besuca”, se lo digo a la camarera y me dice bueno tienes otros y tal; no, no yo quiero este; muy bien. Bueno, hasta ahora no os había comentado que la temperatura durante el día superaba los 30º y en la noche no le andaba muy lejos. Este plato resulto ser una sopa de mondongo y verduras, recien sacada del mismísimo infierno, era obvio que me lo iba a comer, mientras transpiraba más que una manada de búfalos. Una vez superado este trago, mi imagen de mochilero y mi olor corporal, nos fuimos a ver un elegante espectáculo de tango, que ya era hora. Donde me salió más caro el café que la “veraniega” cena, pero mereció la pena.

Para terminar este tour, me dirijí a Rosario, famosa por sus dos equipos de futbol el Rosario Central y Newells Old Boys, por tener playas a lo largo del rio Paraná, por ser la ciudad de la bandera, con un impresionante monumento en pleno centro y al lado del rio y por ser el lugar donde nació el Che Guevara, aunque no explota este tema. Hacía más calor aún que en Córdoba, seguía habiendo ventiladores hasta en las iglesias, era insoportable, costaba dormir. Viendo el panorama, decido ir a una de esas playas de rio, que por cierto es de color marrón, pero me daba igual, hasta que llego allí y aparte de que la me habian recomendado era la privada y habia que pagar, eso era una cerdada, el fondo era puto barro, tenías como mucho dos metros para meterte y no se podia ni nadar, porque te daban los brazos en el suelo, vamos terrible.
Asi que me deciqué acaminar por la orilla, bajo un sol asfixiante dirección la terminal de omnibus para irme a mi destino definitivo, Buenos Aires.

Y aquí estoy, asentado en casa de mi amigo Diego, dispuesto a aprovechar mis últimos días, porque aparte de cansado, los recuerdos del viaje están en mi cabeza como la ropa en mi mochila, a presión. Ya no me da para asimilar más y mira que intento tenerlos ordenados, pero empiezas a sacarlos y ya no sabes cuales están usados de hace poco, cuales son nuevos o lo peor, cuando necesitas uno del fondo tienes que vaciar todo y al volverlos a meter se estrujan y entremezclan. Al principio tenía más espacio, entonces los guardaba bien dobladitos y por orden, facilmente sabía cuando los habia utilizado. Ahora tengo que prestar atención a ver cuando se me acaban, especialmente los más personales que no se pueden reutilizar asi como los culturales o monumentales si que se pueden volver a poner sin nigún problema. Menos mal que estan el diario y las fotos para reordenarlo todo a mi llegada.

La próxima crónica igual es ya desde Centroamérica,
besos y brasos a todos/as desde la tercera ciudad más grande de Sudamérica,
Memo. HE

Viva Argentina boludos!!