Diarios de Memo Chancleta VI
ESCRITO POR Memo a las: 3:06 amFiled under: divagaciones freaks, Costa rica ; Comments (6)
Bolivia. Parte II
Nos habiamos quedado la espectacular ciudad de La Paz, de donde dicen que es dificil irse y razón tienen, porque es donde por ahora he estado más días.
Una de las cosas, que también hice el día anterior, fué recorrerme las agencias de viaje para hacer “el descenso por la carretera de la muerte”, y después de regatear en la que más me convencía ya tnía plan para el día siguiente.
Asi que a las 7 de la mañana, me encontraba desayunando en un hotel que no era el mio, redeado de extranjeros y dándome cuenta de que la mayoría de agencias ofrecían exactamente el mismo tour. Nos suben a la cumbre y empezamos el descenso todo equipaos. Al llegar a la zona llamada de la muerte, no me intimidan ni su rimbombante nombre, ni los restos de camiones que se pueden ver en le barranco, porque otros están tan profundos que no alcanza la vista, ni las cruces que jalonan el camino, una de un áutobus con 40 personas, otras dos de turistas… y el caso es que se me ocurre hacer una foto en marcha, si señor, con la mano derecha, quedando como única unión entre la dirección y yo, mi mano izquierda que ¿a qué freno corresponde?.. aja, al delantero, pués el resultado es obvio, me tira la bici, que decía Canuto, que paz descanse, por cierto aprovecho para dedicarle esta crónica al Genarín (famoso borracho leonés al que se le homenajea el Jueves Santo con una procesión) de mi pueblo, que falleció recientemente.
Por suerte caigo de pie y con la cámar en la mano, pero me hubiera venido bien para espabilar, jooo es que yo veía al guia que lo hacía y digo ¿por qué yo no?. La bajada es espetacular y eso que teníamos que esperar por un Deckem “chilango” (habitante de México DF) que era un dolor, pero se parecía Deckem físicamente nada más. Aunque la auténtica aventura viene después del buffet que te dan y es volver a hacer el mismo camino en microbus, asomándote a los precipicios, que miedo macho.
A la mañana siguiente me acuerdo de lo que me decía Agustin, otro argentino, que ya notaría la fuerza de la comida Boliviana, que es todo grasa. Yo le dije, que no, que en 6 meses comiendo de todo en todas partes, no me había pasado nada asi que incluso desayuno una salteña (empanada típica de Salta, Argentina, pero que aquí venden como rosquillas) de chancho y un sandwich de lomito, pues fué lo último masticable que ingerí en 30 horas, lo otro fueron mate de coca (bueno para el estómago), agua y almax, siempre con el fortasec en la recámara por si complicaba el viaje de 15 horas en un bus sin baño.
Antes del viaje vi las ruinas de “Tiwanaku”, las más importantes de Bolivia y donde hizo el rito indígena Evo Morales, pero vamos que después de ver Machu Picchu, esto no tiene nada que hacer.
El bus en el que iba a Santa Cruz de la Sierra, la segunda ciudad más importante de país, era una pasada, el mejor de todo este tiempo, pero… me tocó al lao de un tio raro, como no podía ser de otra manera y además habilitaron en el pasillo un asiento para otro, con unos hierros y un cojín. Esté fué la anécdota, un peruano (lo cito como curiosidad, porque estoy en Bolivia), que no paraba de contar trolas sobre sus novias y el imperio Inca y que no entendía mi falta de atención con mis continuos: “aja”. Al final se queda dormido y “apoya la cabeza sober mi hombro”, cosa que no soporto. Al principio realicé simples movimientos disuasorios, pero daba igual, al final eran como calambres en el hombro ya y nada, menos mal que se bajó a mitad de camino. También caben destacar los TRES controles de narcotráfico que nos hizo la policia durante la noche, ahora que si encuentran algo con ese método, mis felicitaciones. Una persona paseando por el bus y haciendo preguntas incriminatorias, curioso cuanto menos.
Una vez en la ciudad, muy bonita por cierto, pero con poco que ver, así que me aburro un huevo hasta que sale mi bus, al día siguiente, de otras 15 horas nocturnas.
Finalmente me encuentro en Sucre, “ciudad blanca de las Américas”, estilo colonial muy bien conservado y con gran historia, porque aquí se firmó la independencia de Bolivia y se instauró como primera capital, título que perdió en una guerra con La Paz (que paradoja). Debo decir que estas dos ciudades no tienen nada que ver con la más importante del país, aqui las calles tienen sentido, forman paralelas y perpendiculares, la gente en el bus dice: “pare por favor” en vez de “¡¡¡me quedo!!!, no se ve tanta pobreza, en fin como todo en Latinoamérica tiene dos caras.
Siento no haber estado tan inspirado hoy, pero un comentario un poco insultante me ha desconcentrado, y no quiero darle importancia, pero por si alguien nota esta crónica más seria, que sepa que solo ha sido algo puntual.
Besos y brasos a todos/as desde la ciudad blanca de las Américas, donde nació Bolivia.
Memo. He
Vivan Bolivia y los cholos carajo!!












