Diarios de Memo Chancleta V
ESCRITO POR Memo a las: 2:08 amFiled under: divagaciones freaks, Costa rica ; Comments (3)
Bolivia. Parte I
He decidido contarlo de dos, o más veces, porque no quiero que acabe esnucao, ninguno los múltiples fans que tengo a lo largo del mundo, porque Juampoo, que sepas que fiys es leido en el norte y sur del continente americano, pasando por Costa Rica, España y Finlandia, habiendo lectores potenciales en África y Jordania, pero esos no están confirmaos. Pa que veas.
El caso es que, como os dije, me encuentro en Bolivia, uno de los paises más pobres de Sudamérica, si no el más. Con el tamaño de España y Francia y tan solo 9 millones de habitantes, de los cuales el 80 % pertenece o es descendiente de las tribus indígenas, esto lo hace el país de Latino América con más población “chola“.
Mi primer destino sigue estando dentro del lago Titicaca, la fascinante y turística Isla del Sol. Origen del Imperio de Inca, donde habitaron sus antecesores, los Tiwanaku, dejando como herencia el idioma y las creencias de una de sus culturas, la Aymara. Según la tradición Inca en esta isla nació el Sol y el primer especimen de su raza, apareciendo también, en la cercana Isla de la Luna, la conocida como Catalina. Así que esto es y ha sido siempre lugar místico y de peregrinación de los diferentes pueblos andinos. En la actualidad no ha cambiado, porque sigue siendo lugar de encuentro de los seres más extraños del cono sur, con los que coincidí, principalmente argentinos.
Para llegar a la isla, hay que ir antes a Copacabana, ciudad turística, pero solo porque hay turistas, porque lo único que tiene es una Catedral estilo arabe, no me pregunteis por qué, donde los bolivianos peregrinan a principios de febrero para sacar a su Virgen, o durante todo el año para “challar” (bendecir) sus carros nuevos y otras pertenencias, para ello lo engalanan con flores y se emborrachan, cosa en que los bolivianos son expertos.
En la frontera hacía un frio que te cagas, conocí a un argentina igualita a Sina, hasta tenía mala hostia y todo, asi que la podemos llamar “argensina“, ay Dios mio que me parto, joder como soy. El caso es que llegué a la ciudad lloviendo y con frio, estaba entonces como para ir a la isla, pero de repente salió el sol, ya luego me entere que es clima típico de estas fechas. Cogí el siguiente bote y me planté en la parte sur de la isla, la parte más visitada, aunque lejos de tener una buena oferta hotelera. Pero como eso no era lo interesante, me dispusé a subir las mayores escaleras que he subido en mi vida, recuerdo a 3800 msnm. En mi camino hacia el norte, me cruzaba con indígenas, que aparecián de la nada, ya fuera solos, con ovejas, llamas o con un niño a la espalda y todos ellos, muy amablemente me saludaban y preguntaban de donde era. Pero a mitad del camino surgió lo inconcebible, un peaje, un puto peaje para entrar, caminando, en el norte de la isla, que no tiene ni 10 km de largo y donde no hay medios de transpote que no sean animales, muy graciosos los dos cholos mayores que estaban allí en su caseta, amueblada nada más que por una radio. Pagué y segui mi camino hasta llegar unas ruinas y a la piedra sagrada de los Incas, donde realizaban los sacrificios. Esto después de 3 horas de camino, con una mochila de 15 kg y con los pulmones y el corazón que no me cabían en el pecho.
Después de darle una propina a un niño, por ensañarme los restos y contarme una sarta de mentiras sobre los Incas, me senté a descansar y es cuando entra en escena el primero de los pillaos de la isla, un chileno que llevaba una semana acampao, comiendo pan y atún y que se había gastao casi toda la plata en comprar un kg de marihuana, con el que pensaba hacer negocio. Por supuesto acabé compartiendo habitación con él, gracias a mi imán, al mal tiempo y a una argentina que nos encontramos, que venía de meditar por el monte y ya tenía alojamiento. Esos fueron mis compañeros de batalla, para ver las estrellas en la playa y cenar en un restaurante que lo único que tiene en común con otros es que se cambia comida por dinero. Se trataba de la planta baja, de una digamos… casa, donde había unos bancos apoyados en la pared y una chola con una cocina de gas, pero estuvo muy bien, hablamos con la dueña y con otros clientes, que pertenecían a un ong de La Paz que iba a formar un taller de artesanía en esa parte de la isla, que precisamente es tan especial por el poco desarrollo que tiene. Como anécdota, no hubo luz durante toda mi estancia y nos teníamos que manejar con velas y linternas.
Al día siguiente, no es que lloviera, es que calló una granizada de película y los mismos lugares, donde en la tarde anterior había 25 grados, estaban cubiertos por una capa blanca, asi que solo se podía tomar mate de coca mientras pasaba la tormenta. En el barco de vuelta a Copacabana, ya desde el norte, me topé, como no, con más argentinos, donde discutiendo sobre la situación cubana (para que veais que intelectual cosmopolita me estoy haciendo), nos dimos cuenta de la diferente visión que hay entre los dos continentes, pero antes, gracias al chileno, había conocido a todos los
“hippies” que estaban de vacaciones en la isla, con su perro con jersey, sus intrumentos musicales y una tipa que llevaba un mes con fiebres tifoideas e iba a ver si se trataba, muy divertido. Con estos cuatro argentinos llegué a La Paz, después de haber revolucionao todas las compañías de buses de Copacabana, para que nos hicieran precio, al final les tuvimos que parar, porque casí acaban ofreciendonos dinero para viajar con ellos. Es muy gracioso, porque la carretera tiene que atravesar un brazo del Titicaca y para ello el bus lo hace en un ferry y los tripulantes en otros, casi me escojono, por supuesto a parte del billete.
La llegada a la capital más alta del mundo es impresionante, está como metida en un crater y tú entras por arriba, teniendo una visión espectacular de la misma. Por supuesto cuando llegas abajo, todas las calles están en cuesta y los albergues baratos no están en el centro precisamente, asi que otra vez a luchar con la mochila y la falta de oxígeno. Me alojo en uno de los lugares más famosos y baratos de La Paz, lleno de argentinos y de pintadas por las paredes, especialmente en las habitaciones. Por supuesto, dormir es tarea dificil, por el jaleo del patio y porque la peña no se corta cuando llega a la habitación y se levanta. Hubo un baño atascao durante los 3 días que estuve y eso que me dijeron que lo iban a arreglar ahorita.
Al dia siguiente me voy de museos (si que me ha dao por el rollo cultural), entre ellos el de la coca, muy interesante, y a conocer la ciudad, que por cierto era domingo y tenía iglesias cerradas, ya me habian dicho que era muy especial esta ciudad. Toda la vida se hace en la calle, que está llena de cholas, porque aquí la figura de la mujer forma una parte muy importante de la manuntención familiar, suele ser la que se las ingenia para inventarse un puesto de venta de cualquier tipo, como unos vasos que tienen una bebida típica con no se que fruta dentro, un par de lineas de telefono desde donde llamar sale más barato, un movil para que te llamen o dando voces con los destinos y el precio del microbus en el que van, y siendo capaces de transportar 40 kg a su espalda. Una gran parte de la población habla aymara.
En la tarde me voy la mayor feria que se celebra en la ciudad, “la Alasita“, donde se conmemoran las ofrendas al “Eneko“, que se hacen el 24 de Enero. Este ser, es el dios aymara de la abundancia, al que para pedirle que se te cumplan los deseos de este año, debes ponerle en su figura, lo que quieres pero en miniatura y es lo que vendían en esta feria, carros, computadoras, pasaportes, maletines con plata… todo para poner al eneko, pero no vale solo con eso, entre otras cosas tienes que darle de fumar los martes y los jueves, flipa. Era un recinto inmenso, donde había actuaciones musicales, un millar de futbolines (que aquí llaman “canchitas“) y distintos juegos que dificilmente ves en España, como ruletas o de tirar bolas, pero bastante arcaicos. Aunque donde yo me quedé fué en los restaurantes de comida típica, tomando un “api” bebida hecha a base de maiz morado y del normal, que se toma caliente. También aproveche para cambiar mi imagen, ahora tengo camiseta y chompa nuevas y ademas llevo un sombrero típico muy gracioso, debo estar bastante ridículo, porque la gente se me queda mirando.
Bueno que os iba a contar más, pero me queda largo, como siempre, asi que ya haré otra entrega.
Besos y brasos a todos/as desde la región donde mataron al Che,
Memo. HE
Vivan Bolivia y sus cholos!












