No podía ser otro el motivo de mi primer post en este blog de mi adorado Juampoo que una película… Escondido (Caché), la última de Michael Haneke. Por si no le conocéis es el director de Funny Games, El tiempo del lobo y La Pianista. Y si por algún imperdonable descuido no habéis visto ninguna de ellas os recomiendo que lo hagais. Su cine es un rollo indagar en lo más crudo del ser humano, en la mierda que todos tenemos dentro pero de la que nunca nadie habla. Una especie de ostia psicológica (y aquí vuelvo al tema este de King Kong… bueno, mejor lo explico al final porque si no voy a meter una critica en medio de la otra y vamos a perder el hilo todos y alguno mas…), eso, una especie de ostia psicológica de la que es imposible, IMPOSIBLE, salir como entraste. Y eso si no te planteas más, que como te de por darle vueltas a la película después vas listo… En “Escondido”, como siempre, nos enfrenta a uno de los más bajos instintos del ser humano, el de la superviencia, y todo lo que estamos dispuestos a hacer por ella, cueste lo que cueste, y en este caso añadiendo el tema de la mala conciencia. Eso que todos hemos tenido alguna vez por algo pero que después cada uno hacemos callar de una manera distinta (como él dice, “unos se toman pastillas para dormir y otros dan dinero a una ONG”). Vaya, un cine que mete el dedo en una de esas llagas a las que nadie quiere mirar. Y, aunque El Pianista sigue siendo mi favorita de sus películas (no he visto Codigo Desconocido), de Escondido también me flipó lo bien contada que está. Por lo naturalmente que sucede todo, la tensión que compartes con Georges, el protagonista (actor al que desconocía pero al que espero seguir conociendo), las desesperadas esperas en tiempo real junto a él… y, lo más difícil, conseguir que lo importante no sea descubrir quién les acosa sino esa angustia a la que les están sometiendo, esa visión distorsionada de la realidad (la misma que nos transmiten todos los días los telediarios, que precisamente son uno de los principales objetivos de la crítica de Haneke) y esa falta de escrúpulos que todos ponemos tener con tal de que no nos toquen donde no queremos.
Y antes de acabar aprovecho para hacer ese comentario sobre King Kong, que precisamente Escondido estaría en el otro extremo. Me refiero a cuando en Navidad fui a ver King Kong medio a regañadientes, diciendo que a priori no me gustaba ver una película que ya sabía que me iba a dejar indiferente (por muy espectacular que sea, que no digo que no, pero que en mi opinión se recrea demasiado en eso, tal vez por falta de argumento y porque eso es en lo único en lo que puede superar al clásico de los años 30). Bueno, pues tampoco es que necesite que todas las películas que vea me peguen la ostia de las de Haneke. Pero vaya, que de vez en cuando se agradece.