ESCRITO POR FIYS a las: 9:56 pm
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Vía: magonia
En este estupendo post, de este recomendable blog hablan de los últimos desatinos de la iglesia, de su papel de “victima” y de su financiación.
Se podrían decir muchas cosas acerca de todo esto, pero realmente ¿de que vale?, de nada. La iglesia sabe de su sinrazón y de su impostura y no serán ellos los que reconozcan que nos tratan de timar y tomar el pelo. Por eso lo único importante, es lograr ciudadanos formados que sean capaces de tener una opinión libre y propia y como diría Arguiñano, con fundamento.
El autobús creyente español -que incluye la publicidad y los manifiestos antiabortistas engañosos, la condena del condón y la enseñanza de doctrina en la escuela pública porque sí- no se financia sólo gracias a las aportaciones de los fieles y a la equis que algunos contribuyentes ponen por convicción o tradición en una casilla de la declaración de la renta para destinar una parte de sus impuestos a la Iglesia. El autobús creyente español lo pagamos entre todos, porque los católicos no pagan un plus en sus impuestos para su confesión, que sería lo lógico y lo justo, sino que detraen una cantidad de lo que les toca aportar al fondo común. El sistema es injusto para el resto de los ciudadanos que pagamos todos nuestros impuestos al fondo común, vemos cómo los católicos no lo hacen y lo destinan parte a su club privado, y encima, indirectamente, que el Estado hace de recaudador para la Iglesia. Ya es hora de que el Gobierno ponga fin a este abuso y de que el autobús creyente español lo paguen únicamente quienes quieran viajar en él. Si no, que me dejen que detraiga la parte correspondiente de mis impuestos para financiar el movimiento humanista.